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2010 - Propuesta metodológica para la evaluación ex-post de proyectos de Cooperación al Desarrollo: Aplicación al programa de Cooperación integral productiva de Lurigancho-Chosica (Perú)

Doctorando: Agustín Montes Antón
Universidad: Universidad Politécnica de Madrid
Facultad/Escuela: E.T.S. Ingenieros Agrónomos. Dpto. de Proyectos y Planificación Rural
Año: 2010
Calificación: Sobresaliente cum laude
Tutor: Adolfo Cazorla Montero, José Luis Yagüe Blanco

RESUMEN

La definición de desarrollo, que deriva de conceptos previos como progreso, civilización, evolución, riqueza o crecimiento, ha evolucionado significativamente desde el final de la II Guerra Mundial, donde surge una especial preocupación por la desigualdad existente entre los países.

Las teorías y análisis del concepto de desarrollo han avanzado a lo largo del tiempo estrechamente ligadas al desarrollo económico, pero en las últimas décadas se han ido enriqueciendo con la incorporación de las ciencias sociales y la experiencia occidental de industrialización y cambio social, dando lugar a nuevos enfoques sobre el concepto de desarrollo.

En este sentido, aunque la productividad y la eficiencia continúan siendo reconocidos como importantes indicadores en la definición del desarrollo, hoy día resultan fundamentales nuevos aspectos como la igualdad de género, la satisfacción de las necesidades básicas de las personas, el respeto a las minorías étnicas, la democracia, la conservación del medio ambiente y más reciente la valoración del territorio; el respeto de la idiosincrasia y la cultura de los pueblos; y la capacitación de sus gentes.

Las políticas de cooperación y ayuda al desarrollo están atravesando un intenso proceso de cambio, tanto en las ideas como en la práctica. A nivel internacional se ha logrado un amplio acuerdo respecto a objetivos de reducción de la pobreza y desarrollo social, los denominados Objetivos de Desarrollo del Milenio, que constituyen la referencia para las actuaciones a desarrollar con el horizonte puesto en el año 2015.

A pesar de los esfuerzos realizados en la materia, del conocimiento acumulado y de una extensa trayectoria en cooperación internacional, la realidad es que la desigualdad existente y los índices de pobreza a nivel mundial están muy por debajo de los objetivos esperados.

Esta realidad ha generado una preocupación internacional por analizar la efectividad de las ayudas al desarrollo, máxime en un momento de crisis económica donde los fondos destinados a este tipo de proyectos se ven seriamente mermados.

Durante la última década han tenido lugar una serie de reuniones de diferentes organismos internacionales, donde se han analizado aspectos relacionados con la financiación, ejecución y evaluación de proyectos de cooperación al desarrollo, manifestándose una especial preocupación por tratar de potenciar aspectos como la transparencia en la gestión y la eficacia de las ayudas, la consideración del entorno social, político y económico en el que se desarrollan las actuaciones y la necesidad de reforzar la capacitación de los recursos humanos.

La evaluación de este tipo de proyectos de cooperación al desarrollo en los que intervienen variables no sólo técnicas, sino económicas, políticas, sociales, culturales, territoriales, etc, requiere de una necesaria cuantificación de los logros socioeconómicos, lo que va más allá de la simple ejecución. En consecuencia, dicha evaluación no sólo debe analizar la eficiencia económica, sino también la sostenibilidad de las intervenciones.

A pesar de esta situación, los requerimientos de las agencias financiadoras de este tipo de proyectos, en cuanto a la evaluación de los mismos, siguen focalizando su atención en la eficiencia/eficacia de su ejecución en términos de consecución de productos o resultados.

Para paliar esta deficiencia y atender las recomendaciones de los organismos internacionales, parece necesario aplicar unos modelos de evaluación que, además de analizar la ejecución del proyecto respecto a su diseño original, sean capaces de contemplar los objetivos como referencia, siendo flexibles en la evolución del proyecto; hagan énfasis en los procesos y no sólo en los resultados; estén orientados hacia el aprendizaje, y contemplen el contexto político, social y cultural de las intervenciones.

El objetivo de estos modelos es el de ampliar la perspectiva de la evaluación tradicional, incorporando tanto el análisis de la calidad del proyecto como su sostenibilidad futura. Para alcanzar estos objetivos, se considera necesario que dichos modelos estén orientados hacia dos referentes básicos como son la participación social y mayor protagonismo de la población afectada en el proceso de evaluación, aprendiendo de su experiencia y plasmando la misma en beneficio del proyecto; y la mejora continua, con lo que supone de sistemático análisis de los agentes y procesos del proyecto, flexibilidad respecto a los cambios introducidos en su desarrollo, retroalimentación de los resultados obtenidos y aprovechamiento de las lecciones aprendidas

Esta tesis doctoral, desarrolla una propuesta metodológica que está basada en estos dos referentes: por un lado la mejora continua, tomando como referencia el modelo EFQM, y por otro la participación social, mediante el uso de una serie de herramientas basadas en la participación activa de la población afectada por el proyecto y el proceso de aprendizaje derivado, lo que permite obtener información no sólo sobre la ejecución efectiva del mismo y el cumplimiento de los resultados esperados, sino sobre la sostenibilidad futura de las actuaciones desarrolladas

Esta propuesta metodológica, que puede ser utilizada para la evaluación tanto de proyectos como de planes o programas, se aplica como demostración al Programa de Cooperación Integral Productiva (PCIP) de Lurigancho Chosica en Lima, Perú.

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