PLANIFICACIÓN Y GESTIÓNEvaluaciónDirección de ProyectosDesarrollo HumanoTrabajando con la gente

Doctorando: Francisco Javier Morales Martín
Universidad: Universidad Politécnica de Madrid
Facultad/Escuela: E.T.S. Ingenieros Agrónomos. Dpto. de Proyectos y Planificación Rural
Año: 2010
Calificación: Sobresaliente cum laude
Tutor: Miguel Salvo Mendívil

RESUMEN

Esta tesis doctoral presenta un nuevo modelo de planificación para el desarrollo local basado en el capital social, que aplicándose a los proyectos de agricultura urbana resulta una estrategia adecuada para el progreso de los suburbios de los países en desarrollo.

La tesis se centra en la utilización del capital social como recurso. El capital social es un término sobre el que no hay consenso en cuanto a su definición, pero que ha sido abordado por todas las ciencias sociales por su utilidad para describir el valor de las redes sociales. Sin necesidad de definirlo, el concepto de capital social se puede obtener por analogía. Todos comprendemos que una azada (capital físico) tiene un valor, que los conocimientos agrarios (capital humano) tienen un valor; de igual manera el apoyo que pueden prestarse entre sí los agricultores tiene un valor (capital social).

En las zonas urbano-marginales empobrecidas de los países en desarrollo predominan los fenómenos de desarraigo y marginalidad, por lo que el capital social es escaso, sin embargo, en estas zonas existen condiciones favorables para el desarrollo de la agricultura urbana, ya que aunque la competencia por los recursos (tierra, agua, aire y trabajo) es mayor que en la agricultura rural, la proximidad a la ciudad es una clara ventaja competitiva para la comercialización de sus productos. En este sentido, el modelo de agricultura urbana propuesto consigue identificar un capital social crítico de arranque, generar nuevo capital social y mantenerlo en el tiempo gracias a una eficiente conversión en capital físico cuantificable en términos económicos, que garantiza la sostenibilidad del modelo.

En el modelo de desarrollo propuesto, la agricultura urbana no es el fin sino el medio para el progreso local. A diferencia de otros modelos de agricultura urbana ecosistémicos, la sostenibilidad del modelo no busca una integración urbanística de la agricultura en la zona. La sostenibilidad es dinámica, se basa en la continua generación de capital social, gracias a un desarrollo local integrado, donde al interrelacionarse todos los agentes locales (municipalidad, empresarios, beneficiarios, organizaciones de ayuda) generan continuamente nuevo capital social y deciden como quieren utilizarlo para convertirlo en capital físico para el desarrollo económico de la zona.

El modelo consta de un proceso secuencial de cuatro fases: inicio, demostración, consolidación y expansión. En cada etapa del proceso se definen cuatro objetivos que dan respuesta a cuatro ámbitos del modelo: organización, conocimiento, normas y valores. La organización de los individuos apoyada en las normas y los valores compartidos por la comunidad crean el capital social, además es necesario compartir el conocimiento adquirido por parte de los actores locales mediante un proceso de aprendizaje social. Cada etapa del proceso persigue cuatro objetivos: cognitivo, organizativo, normativo y de valores específicos. Estos objetivos son incrementales, es decir, los resultados alcanzados en la etapa inicial son la base para el desarrollo de los objetivos de la etapa siguiente. Por lo tanto, el funcionamiento del modelo requiere que todos los actores locales involucrados tomen como propios los valores característicos de cada etapa del proceso y asuman su implicación en el desarrollo de unas normas de relación comunes.

La sostenibilidad del modelo se basa en la gestión eficaz de la transformación del capital social en capital físico. Además el modelo cuenta para su monitorización de tres indicadores de realización: 1) la creación de huertos comunales de investigación y aprendizaje participativo que sirvan de punto de encuentro de agricultores urbanos y gestores locales; 2) el compromiso de los gobiernos locales en favor de las iniciativas mediante la inclusión de la agricultura urbana como una responsabilidad administrativa propia y 3) la creación de organizaciones permanentes de productores urbanos (empresas y asociaciones) dedicadas a la difusión y comercialización de la producción agropecuaria urbana. El primero constata la capacidad de transferencia de los modelos técnicos desde la entidad promotora de la iniciativa a los actores locales. El segundo constata el grado de implicación de los gestores públicos locales y finalmente el tercero constata el grado de participación de la población local.

La validación del modelo se efectúa sobre un proyecto de agricultura urbana en el área metropolitana de Lima que gestiona desde 2006 el Grupo de Investigación Gesplan, cuyo promotor es el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR) con financiación del Banco Mundial. Lima Metropolitana cuenta con siete millones de habitantes y tiene el mayor número de habitantes pobres del país (3.5 millones de pobres). La zona concreta de actuación es el municipio de Lurigancho-Chosica. El distrito de Lurigancho-Chosica es uno de los distritos más extensos y menos urbanizados de la Provincia de Lima. Está localizado a 13 km al este de Lima y tiene una población aproximada de 125.000 habitantes. El suelo agrícola representa cerca de la mitad de la superficie útil, donde coexisten una amplia variedad de actividades. En el momento actual existe una agricultura urbana planificada y participativa, que facilita la interacción entre los diversos actores: agricultores, gobiernos locales, organizaciones de investigación y grupos de base. La medición de los indicadores en el proyecto de aplicación son los siguientes: 1) se han cedido tres hectáreas de terreno de la municipalidad para la implantación de una “Escuela de Agricultores Urbanos”; 2) se ha creado una nueva Subgerencia Municipal de Agricultura Urbana que promueve y defiende la agricultura urbana, mediante el correspondiente desarrollo normativo y 3) se han constituido dos asociaciones de productores que comercializan sus productos orgánicos en los mercados gourmet del centro de Lima.

Por último esta tesis se enmarca dentro de la cooperación internacional para el desarrollo. Con el objetivo de plantear una mejora en este ámbito, se ha efectuado un análisis crítico de los sistemas de planificación en cooperación para el desarrollo y se ha propuesto un nuevo marco de actuación de carácter dual: uno a nivel local y otro a nivel nacional e internacional. En el ámbito local, se propone una planificación consensuada entre los beneficiarios y las instituciones mediante un proceso de aprendizaje social. En el ámbito internacional, se propone una planificación basada en el establecimiento de prioridades, programas, sistemas de evaluación de resultados y especialmente se insta a dar prioridad a la cofinanciación entre el país receptor de los fondos y el organismo de ayuda.

 

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